Buscar este blog

lunes, 9 de julio de 2018

Velada - Sara Graciano

2017

Yo estaba en reclamo,
Knut Ekvall
mi tiempo advertía,
en secreto tejía,
mi retirada o huelga.

Estaba en silencio,
sentada en tu mesa,
y te miraba siempre,
las manos me decían,
la lentitud del verso
que estaba escribiendo.

Mi memoria escondía,
la huella en mis labios,
de la mirada descarada,
que me hacías.

Me acariciaste toda,
antes de tocarme,
y antes de susurrarme tu amor al oído,
mi cuerpo ya sabía que lo amabas.

Yo estaba en manifiesto,
distraída.
Me mentía a mí misma
y me creía,
que jamás llegarías de la nieve.
Que jamás llovería
mi sudor en tu carne.
Que mi brújula
no llegaría a señalarte.

Pero amaneció en la sombra,
te soñé en un día,
y te encontré tan libre,
te desnudé en mi invierno,
y me detuve a quererte.
Me vi a través de ti,
deshaciendo mi promesa

Te bebí en un sorbo,
y me entregué completa.
Nadé hacia ti
desde el naufragio.
Un mar de olvido me rodeaba,
pero tus ojos
que desde hace tiempo me miraban,
me llevarían
a la tierra firme de tu magia

sábado, 7 de julio de 2018

La 205 - Sara Graciano

Si hubiésemos entendido lo que nos estaba pasando, 
no habríamos sido tan felices.


Roberto Ferri

La piel no es sólo la piel cuando la tocan,
y de todas las funciones 
que a mi mano le he dado,
la más sublime y noble
 ha sido la de tocarte.

Entonces tu piel esa noche, 
fue camino al paraíso, 
fusil fundido,
calor en las alturas,
río de aguas mansas 
donde me bañé desnuda. 

La luz de la ciudad, 
atravesó la ventana, 
y nos pintó el cuerpo 
con las pasiones urbanas, 
alucinamos el ruido
 de los trenes que pasaban, 
se nos secaron los labios
 con el ardor del espacio

Fuimos pasado y presente,
calma y vehemencia,
las caricias y los orgasmos, 
el resultado vital y autentico, 
de la conciliación de nuestras almas. 

Entonces, en ese cuarto, 
donde borramos las dudas
donde vaciamos los miedos
y cancelamos la furia,
nacieron la nostalgia y la dicha,
el regocijo y la indulgencia
el refugio y la certeza. 

Sólo por esa noche, 
vale la pena la vida,
el candor con que besamos
 suavemente las mejillas,
el acuerdo que se sella
 cuando te beso la mano,
la despedida urgente 
que nos hacemos ahora,
el temor de que el tiempo 
anule ese momento y se extinga. 

Elogio del estar - Jorge Riechmann

Eivar Moya
Dulce es morir a veces de tu cuerpo,
dulce resucitar en tu mirada.

Dulce el crujir de la luz que abre las horas,
dulce la espera, dulces los estambres
que reparte tu mano tibiamente. Apenas
hace falta decirlo. quizá sólo
depositar las palabras en el quicio
de una ventana, donde las encuentres.

En definitiva: muy rico soy de ti,
hay música en el aire y en la cama,
todo valió la pena.

domingo, 10 de junio de 2018

Sólo sé hacer palabras - Sara Graciano

2017

David Uzochukwu
Nací enjaulada en la escritura,
fui parida de nuevo
cuando mi abuela me enseñó las letras,
Me condenó a una existencia
llena de palabras que apuñalan,
llena de pasiones sin oficio,
en un mundo en el que reinan
los cálculos y escritorios.

Escribí y leí,
escribo y leo
para herirme,
porque el amor
es la herida que me agrieta.

En un terreno inestable
me consumo,
pero conservo
las letras que me esperan.

Me parto en dos para el mundo,
me despierto bondadosa,
me acuesto poeta.

Mis dos partes,
son un dolor perpetuo,
me inundo de furia,
me vacío humillada.
Porque no pertenezco a los vivos,
y estoy aquí,
por las palabras que me corren en las venas.

Mi alma es un simulacro de existencia,
no vine al mundo,
fui expulsada
desde que me construí a mí misma
en la penumbra

Me inyecté con páginas de libros,
muté hacia la melancolía,
nací estéril y torpe para la época.

Sólo sé hacer palabras.

Orgasmo III - Dina Posada

Costa Dvorezky
Se calla la luz
el sonido se apaga

el aleteo de un grito
deja caer sus plumas
en nuestro lecho

tus ojos desplomándose
sobre mi cuerpo vencido
me están escoltando al delirio

miércoles, 16 de mayo de 2018

Te habría amado igual - Sara Graciano

Ryan McGinley

Yo ya había amado,
y se me quiebra el vientre al pensarlo,
me siento estrecho el pecho al recordarlo,
al leerme con nostalgia tantos versos,
al sentir que corrió tanta ternura por mi sangre

Yo ya había besado,
había mordido carne de hombre,
había dejado huellas en la arena,
había crecido ríos con delirio,
había abrazado
contagiando el fuego de mi alma

Yo ya había escrito,
hasta dormir los nervios de mis dedos
y había llorado
por perder todo en un intento.
Había tejido tanto amor que me ahogaba.
Desbaraté múltiples veces la frazada.

Yo ya había amado,
y rescatado las memorias de la amnesia.
Se me escapan a veces las escenas,
pero no olvido jamás las proporciones.

Yo ya había amado,
y te habría amado igual
si mi memoria,
o mi soledad,
te hubieran encontrado.

Yo ya había amado,
pero no supe darte lo que había aprendido.
te habría amado igual
si hubiera visto,
algún destello de ímpetu en tu mirada.

Te habría amado igual,
si hubieras leído,
cualquier mensaje urgente
de los enviados

Te habría amado igual pero no pude,
con el desgano de un espíritu desolado,
con el eco desértico de mis voces,
con el pesimismo lastimero que te habita,
con la mediocre respuesta a mi llamado.

lunes, 7 de mayo de 2018

Ciudad - Sara Graciano

Todos los derechos reservados, Sara Graciano, 2018

Ciudad:
espero tus horas con paciencia,
para verte cambiar de colores.
Deseo verte abrir los ojos, tanto,
como deseo verte cerrarlos.
Siento ternura en todo,
y a veces también nostalgia.

Otras veces vago por tus faldas,
ebria de tanta fiesta
y un poco encandilada por la luz amarilla
que hace ver las calles y escaleras
como prendidas de fuego.

A veces también te piso,
inconsciente
de que voy recorriendo tu alma,
y entonces,
algún ventarrón me despeina,
te sonrío,
te beso,
te guardo en mi memoria.

En cualquier momento estoy cruzando el río,
por un puente que me pinta
siluetas reveladoras:
al sur,
edificios,
al norte,
un pesebre.

Me recuesto en la ventana del bus,
atenta a las aceras y los negocios,
abstraída de la posición que mi masa ocupa.
Te veo tan colorida,
te siento tan olorosa.
A veces tan negra
y otras veces anaranjada
y otras,
otras veces,
te veo multicolor,
puro arcoíris.

Deambulo por las lomas,
por los bares,
por los chuzos de empanadas,
por las revuelterías
y los parques.

Todo es tan bello
como el olor a tierra húmeda
que se extiende
cuando llueve sobre tus solares y patios.

Medellín desde Santo Domingo
Todos los derechos reservados, Sara Graciano, 2014

Me conquistan las sandías
puestecitas en carretas,
y también los mangos biches.
Las telas,
los hilos
y las papelerías.

Ruedo por tus montañas,
llenas de casas y casitas,
imaginando las vidas
de quienes las habitan.

Me siento en un muro de un barrio alto,
te observo detenidamente
moviéndote todo el tiempo,
seduciendo a tus transeúntes.
Recuerdo con claridad
tu olor a ganjah,
el sonido de los buses
frenando en las curvas de tus faldas.

Te siento,
te respiro,
te bailo en un bar de salsa,
te canto en un bar de metal,
te bebo,
a sorbos,
en un bar de tango.

Me conmueves
y te temo,
te desprecio
y te idolatro,
te camino lentamente
cuando necesito hablarte,
te recorro velozmente,
cuando necesito huirte.

Me recuesto en tu cemento,
me acaloro con tus injusticias,
me inundo con tus muertes,
y en cada versión que conozco
de tu carácter e historia,
más me dueles, más me pierdo,
con más pasión me enamoro.

martes, 1 de mayo de 2018

Músico, hazme música - Sara Graciano

Leonid Afremov
Músico,
hazme música
que tiemble tu cuarto en mi presencia
que caiga yo por tus piernas,
en ráfagas del viento que expiras.

Que corra yo por tus venas
y salga por tus poros gimiendo,
buscando un lugar en tu vientre.

Músico,
hazme música,
hazme música en el pecho
y en la punta de los dedos
y en la base de mis labios.

Músico
¡hazme música!
Enséñame a tocar tus instrumentos,
remueve la memoria de mi cuerpo,
hazme encontrar los sonidos de mis ancestros.

Músico,
hazme música
recrea en mis oídos todo aquello que amo
e inventa para mi piel
nuevas formas de orgasmo.

Músico hazme música.
Entonces,
yo seré un horizonte en campo abierto,
la mar en una ciénaga,
o el soplo suave
que tumba las hojas secas

Músico,
hazme música te digo,
toca indefinidamente
las notas que has aprendido
y desaprende lo que has tocado,
porque si me haces música,
en todo lo que toques harás,
sonidos inexplorados.

lunes, 30 de abril de 2018

Río Negro - Sara Graciano

Nos oscurecimos
y cayó el dorado
sobre nuestros rostros.
Nos oscurecimos,
cantó la cigarra, 
nos ensordeció.

Nos entrelazamos
entre mil canciones
y nos despertó,
la lluvia nocturna,
estruendosa y fría
que nos hizo hablar.

Tal fue la palabra
que esa noche hicimos,
Todos los derechos reservados, Sara Graciano, 2018
que el sol renació.
El mambe nos hizo
intimar pensamientos,
fue una conexión.

Sueños calurosos,
nos humedecieron
la selva y el raudal.

Nos oscurecimos
como el río rojo
al desembocar.
Que se torna negro
al juntar sus aguas
con las del mayor.

Nos oscurecimos
y fuimos cediendo
la vista al corazón,
y mientras nos mecíamos
yo veía tus ojos
desaparecer.

Los abuelos arboles
nos resguardaron
de la tempestad.
Nos guiaron
imponentes y cósmicos
a nuestro interior.


Nos oscurecimos
y por fin escuchamos
nuestra propia voz
Nos oscurecimos
y entonces el tacto
nos agradeció.

Tocamos el musgo,
la piel empapada,
los hongos,
el vapor…

La selva ruidosa,
nos dio su concierto
al atardecer.
Y el sol fue pintando
en tus ojos claros,
una abstracción.

Nos oscurecimos
y nos dio la sombra
una revelación.
La madera olía
a niebla y a yuca,
a ceniza y sudor.

Nos oscurecimos
y oído, olfato y tacto
tuvieron el honor,
de comunicarnos,
el milagro hermoso
de la oscuridad.

Nos oscurecimos
y tu lengua seca,
mi piel reclamó.
Infinitos dialectos
para amar el cuerpo,
ella me ofreció.

En tu boca tiznada
con guarumo e’ mambe,
mi río corrió.
En tus aguas negras,
mi caño escarlata,
desembocó.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Prosa de anoche - Sara Graciano

Anoche dormías en mi cama,
y yo tocaba tu mano.
El aire se espesaba,
y aceleraba los pulsos.
La lengua nos palpitaba,
teníamos que hablar de las dudas.

En una bocanada
te asaltaron las ideas,
y ya no estabas tranquilo,
tenías que resolverlas.

Sugeriste un triste beso
para aliviar la zozobra,
yo en cambio pensé que el tiempo,
iba a liberar el ahogo.

Pero anoche dormiste en mi cama,
y sólo recitamos prosa,
no mordimos la manzana,
ya extremadamente roja,
calcinamos el deseo,
lo abatimos con la sorna,
y en las palabras menguamos
el sofoco de la noche.

Helaron mis pies por el frío,
y mi pecho ardía extasiado,
tus ojos miraban tibios,
la estrechez de nuestro lazo

Anoche dormiste en mi cama,
y el aire estaba tan denso,
que mi pecho casi se estalla
y no paraba el barullo,
se nos entraron fantasmas,
con rostros que habíamos visto,
y los recuerdos lloraron,
al sentirse tan oscuros.

Anoche encontré en la sombra,
tus ojos de tamarindo,
me pregunté inundada,
si todavía eras mío,
y me respondió tu seda,
cayéndome tibia en el cuello,
que no existen otras vidas,
si la mía no está en tu historia.

martes, 6 de marzo de 2018

Calles y señales - Sara Graciano


Ocurre contigo
un relámpago furioso
que me recorre la sangre
en busca de una salida.
Y se desata en mis ojos,
todo el amor que he entregado,
se junta para ti
la pasión que he ido acumulando.

Me pregunto qué ocurre en las calles
 cuando salimos,
cuando los dos torbellinos
se juntan a armar el caos,
a bailar en las aceras, 
a cantar triviales músicas,
a fotografiar lo cotidiano, 
a inventariar la flora oculta,
o a tocar el tronco de un árbol.

Estás en el punto exacto,
estás abriendo mis manos,
y yo en silencio camino,
a veces sólo respiro,
pero en general te pienso,
estés no estés conmigo.

Los gestos nos van fluyendo,
antes el miedo nos dijo
que era imposible un acuerdo,
pero ¿qué dice la tarde cuando se cae temprano, 
y en la penumbra susurra, 
que es el momento adecuado?

Estás prendiéndome fuego,
silbando tonadas viejas,
bebiendo en mí mismo vaso,
durmiendo en mi propio cuerpo,
estás compartiendo conmigo
la energía en tu regazo.

Pongo en duda el sentimiento,
que me desvela esta noche,
pero si mañana ocurre
que en cada cosa te noto,
y con cada paso te pienso,
es que mi mano está presta
 a recibirte en su lecho.

Estás sonrojando mis hombros, 
con tu soneto espontáneo,
y sin que sepamos cómo,
se están vaciando las calles,
nos están dejando solos,
debemos leer las señales.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Los amantes - E.Andrés Pérez


Se despiden los amantes con la incertidumbre en el borde de la boca, con la piel ansiosa y esperanzada;

Se desprenden de un abrazo profundo e incandescente, con el pecho abierto, con la carne viva, con él corazón sincronizado;

Se miran en el pozo de los ojos, pensado, empezando a esperar, preguntándose: ¿cuándo volverán a beberse?;

Se sonríen los amantes, cómplices de un robo; vivir el día y la madrugada a expensas de la mezquindad del tiempo;

Se dicen hasta pronto los amantes, en la sala de espera esta noche, la lujuriosa, la apresurada, la más tierna;

Dan un paso atrás los amantes, después de haber borrado los linderos y aventado las cercas;

Ya se quedan solos, ya se alejan sobre carreteras y avenidas; limpios como una llovizna, sedientos como el suelo.

lunes, 6 de noviembre de 2017

De cabezas - Sara Graciano

Sara Graciano 2014
Tanta poesía que falta por hacer
cantar en el asfalto,
oler la tierra que se mete en las entrañas,
después de llover
gritar un nombre, herida, cansada de dolerlo,
tirar,
de miles de formas diferentes,
el pasado.

Leer el prólogo de un libro,
acostarme en una alfombra de pensamientos,
amarillos y morados,
y morderlos,
saciarme con ellos hasta la hartura.

mucha poesía, espera por nosotras,
por todas las muchachas que han sido en mí,
por todas las mujeres, que seré.
Iremos a lugares milagrosos,
a bañarnos en amor,
en guerra,
en llanto,
en esperanza.

Nos arrojaremos dudosas al río,
nadaremos,
las pestañas se nos verán oscuras,
y con los ojos, recién tocados por el musgo,
escribiremos la poesía que nos falta.

Tanta poesía que falta por hacer,
tragar sal,
cavar túneles,
colgar de arboles y rocas,
inhalar la noche en la penumbra.

Poesía no concebida,
espacios que todavía no imagino,
sentimientos, que no podré pintar en una hoja,
pasiones, que escribiré en secreto en mi memoria.

Me desprendo,
me caigo,
me deshago
y me lanzo
a amar, a-mar, a-mares,
porque todavía,
mucha poesía, espera ser vivida.

Himno para un amor - Hanane Aad

Erwin Vollmer
Amar
es estar siempre
agarrado en el puño del anhelo,
quemarse en las llamas del deseo,
ser lanzado
a la distancia imposible
por insistencia de la memoria,
ser ahogado siempre
en una fidelidad
tan expansiva como el mar,
llorar hasta la última lágrima
y no temer su sin fin.

Ámame, mi amor,
las estrellas se elevarán
en su camino a la boda,
los niños se quedarán dormidos sobre el hombro de la serenidad.
Ámame, mi amor,
hasta despertar aquellos amores
que yacen esperando en el umbral del corazón.

Ámame, mi amor,
la tierra de los desposeídos cosechará oro
que les servirá de espada
ante la privación
y vencerá a la espada de la opresión.

Ámame, mi amor,
los asesinos se consumirán
en el fuego de su odio,
arrojándose al río del remordimiento
y se curarán de esa otra lepra.

Ámame, mi amor,
y madres en duelo abrazarán,
aunque sólo sea en un sueño fugaz,
los rostros de los amados desaparecidos.
Tal vez los pechos de esclavos agonizando en la miseria
serán liberados sobre la roca de la sumisión.

Ámame, mi amor,
y los pájaros de la tierra
escaparán de la crueldad de sus cazadores,
su gorjeo, tan inocente y tierno,
hará que los fusiles enceguezcan y ensordezcan,
tal vez incluso la muerte, corriendo hacia un bebé,
rechazará su acción y se desheredará,
advirtiendo en el rostro del pequeño
una sonrisa que la derrumba.

Ámame, mi amor,
rocía mis ojos
con la ternura más clara,
tensa mi frente con un beso
que milagrosamente se torne
corona espléndida en mi cabeza.

Ámame, mi amor,
y el universo hallará reposo
en los brazos de la divinidad,
curado, al menos por un instante,
de los tumores de la crueldad
en su cuerpo mortal.

Ámame, mi amor,
y la virtud más alta
alcanzará su esfera verdadera.

Ámame, mi amor,
y el universo se alzará en protesta
contra sus agonías,
arrancando sus máscaras aterradoras,
arrojará sus ilusiones
recayendo entre mandíbulas de fuego,
e impondrá sobre la historia
el alfabeto de la salvación.

jueves, 19 de octubre de 2017

Volar en pajarito - Sara Graciano

2016

David Uzochukwu

Encayé en tu isla, sinfónica tierra de pájaros,
que me caminaron de inmediato por los brazos y en el pelo.
Minúsculos y grandes, no temían cantarme al oído,
versearme, poemarme, cancionarme el amor y el deseo.

Te encontré,
tejiendo, escribiendo y enseñando.
Liberando y libertando,
hablándole naturalmente a los pájaros,
tocándoles con quena, los acordes de su vuelo.

Y al verme, caminaste hacia mí en silencio,
asombrado,
me acariciaste la mejilla
me rebelaste los secretos de tu isla,
y yo, desnudé mi proveniencia y mis historias.

Nos miramos jubilosamente hasta el amanecer,
y en las noches que siguieron,
abrazamos a la luna con palabras.
Los pájaros me pintaron,
en mi espalda cargo el tornasol de las madrugadas a tu lado.

Te vi, sentado en loto, sonriéndome a través de las alas,
fui a ti
con el pelo suelto y desordenado,
puse mis labios en tus labios,
las aves me abrieron el paso,
y me miraban atentamente.
Me decían en sus cantos “tierra”
y después “viento”
y más tarde “agua”
y cuando hubo tu vientre estremecido mi alma,
gimieron y susurraron “fuego”.

Como en las mil y una noches, encontré tu palacio,
tu isla solitaria y misteriosa.
Me has contado tus pasiones,
tus temores,
tu horizonte.
Volamos juntos sin saber el destino,
nos confiamos del azar y sus aciertos.
Nos abandonamos al rumbo que quiera la vida con nosotros.

Por lo pronto,
déjame que te dance entre velos sedosos,
entre esencias de flores y frutas,
que mis caderas conduzcan a los más fieros caminos,
que mis manos, cual mariposas nos avisen de la suerte que nos espera.

Mientras tanto,
déjame quedarme hasta la madrugada,
una y otra noche, hasta la madrugada,
que tengo mil historias que contarte
y una más, para la última de nuestras venturas.

viernes, 7 de julio de 2017

Detalles - Sara Graciano

Alex Alemany
Lo esencial es encontrarse
y despojarse de la prisa
caminar despacio,
buscar la sombra,
reír un poco de la gente.

Lo esencial, es que sepamos,
la ruta hacia nuestras manos,
que se junten por sí solas,
que se hablen pasitico,
y se hagan sin pudor,
las caricias fundamentales.

Lo esencial es que haya tiempo,
para culminar la palabra,
para construir en la cama,
el amor para el futuro.

Lo esencial es que me beses,
una cuota moderada,
nada excéntrico por supuesto,
lo que tengas, eso basta.

Lo esencial es que contemos,
el uno con el otro,
y hasta diez cuando haga falta.
o contarnos al oído,
un soneto de utopías:
cándidas las ideas,
lascivas las energías.

Lo demás, son simples detalles,
cuestiones de forma y no de fondo.

La soledad que me vence los últimos días de luna,
el vacío al que saltamos cuando dejamos de vernos,
el piano que nos suena cuando crece la modorra,
el silencio en el teléfono,
las pausas,
las canciones desesperadas,
la muerte que nos persigue todos los días de nuestra vida,
el cólera que se alimenta de la pasión y la envenena,
las miradas y los ritmos desencontrados,
las palabras que por accidente (¿o no?) son desafortunadas,
las noches espesas, frías, nubladas en que llovemos.

Todos son simples detalles,
teniendo en cuenta,
que al mirarnos,
tengo absoluta certeza,
de estar viviendo un ensueño,
que está por encima de la furia,
y de la melancolía.

Nosotros estamos venciendo,
el pequeño detalle de la muerte.

domingo, 18 de junio de 2017

Tragaluz - Bibiana Bernal

Poisoned Heart, Natalie Shau
¿Oyes un trino agónico?
 Oído sin asombro 
el gorjeo de un ave 
es la tribulación de tu voz 
De canto, ni la memoria 
De vuelo, ni el paso del tiempo 
Oyes la mudez martillando 
Memoria sin canto 
Tiempo sin vuelo 
La madera abre sus alas 
se astilla la mirada 
Vista sin asombro 
la primera luz del día
te revela que has muerto. 

lunes, 29 de mayo de 2017

Viajo de ti - Sara Graciano

2016

Ryan Mcginley

Viajo de ti.
Me retiro lentamente como una ola que se aleja de la orilla
y jamás volverá a ella con la misma furia o con el misma agua.

Viajo de ti.
Me voy caminando por una cálida carretera
y te veo sonreír cada vez desde más lejos,
con tu maleta trepada al lomo.

Viajo de ti.
Ennumero las veces que he viajado contigo,
y me duele,
pero me llena,
que ahora yo viaje de ti.

Como huyéndole a la violencia con que se introdujeron en mí
tus besos
y tus miradas.
Corriendo de tus palabras y tus caricias,
viajo de ti.

Pero aun recuerdo que alguna vez viajé contigo.
Y que tocamos con los pies, la arena de los ríos.
Que el calor sabanero nos abrazó y nos vio reír,
llorar,
desesperar,
cantar....

Que la llanura verde nos vio amarnos
y nuestros pecados se fueron por las piedras, rio abajo.

Que la brisa costera nos motivó besos,
nos presenció tomados de la mano,
ennubesados por tan prodigiosos momentos.

Pero viajo de ti.
Me alejo y me alejo
y cada paso es una posibilidad menos de regreso.

Viajo de ti.
Y paso del exilio al olvido.
Me borro de tu mente
que ya con dificultad recuerda mi rostro y mi voz.

Viajo de ti a otro encuentro.
Porque la vida es un movimiento,
un viaje constante por otras vidas.
Y mi estadía en tu cuerpo y en tus planes, terminó.
Entonces, viajo de ti.

martes, 25 de abril de 2017

Ovejas - Sara Graciano

Cuadro ubicado en la casa de la cultura de Ovejas, Sucre
La vida era un ensueño.
Los quejidos de las hembras,
los suspiros de los machos…
tan reales como mágicos,
la tambora,
el alegre
y la maraca.

Abríamos los ojos,
los oídos
y las manos,
y en cada apertura,
encontrábamos agua y arena caribeñas.

Besábamos las notas,
bailábamos con ellas,
salían mariposas de nuestros cabellos y faldas.
Andábamos confiadas de nuestros cuerpos.

Se suspendió el tiempo,
se nos llenaron las pupilas de colores y origen.
Se nos llenaron la carne, el sudor y las lágrimas,
de vibraciones indígenas,
de danza y voces negras.

Nos internamos: tiempo y espacio
en nuestra creación.
Fuimos re-creadas por los sonidos,
nacidas de la música
y los acentos.

Nos engendraron las gaitas,
para sentirlas adentro.
Macho y hembra se unieron,
somos sus hijas,
y llevamos el folclore
en cuerpo, alma y pensamiento.

lunes, 24 de abril de 2017

Lo que observo - Dora Leyland Ortiz

Y en cada suspiro
tu aliento será mi aliento
y tu espíritu será mi espíritu.

Me recorrerán venas ardientes de fuego inmutables,
para quebrantar el vientre,
más tu presencia,
saciará mi sed de fuerza.

Te acaricio en las noches silenciosas,
donde las aves ya retornaron a sus nidos
y mi piel delgada se penetra de tu suave aroma.

Reka Nyari
Cada gota de sudor que se desliza por mi piel,
es una oración de tu ausencia,
y mi notable deseo por tener una mirada
se tornará cada vez más sutil y eterno.

Mi boca pronunciada exclama el recuerdo,
y mi carne saliente te reclama,
¡te suspira!

domingo, 23 de abril de 2017

Orgasmo, revolución - Sara Graciano

2016

Se me olvidó decirte “sentíme”,
por dentro soy rebelión,
Vibrá,
cual motín de insurrección.

Hacéme un asalto feroz,
una asonada tan fuerte,
que me deje sin aliento ni voz.

Desveláte en mi pecho,
hacé barricada en mi vientre,
bajá súbitamente a mi sexo,
que sea repentino y veloz.

Cogéme,
por sorpesa,
robáme las prendas,
dejáme desnuda…
sin fachas, ni fachos.

Revolcáme,
y usá por bandera la lengua,
plantála y gritá ¡patria!,
jurá vencerme en el duelo,
victoria siempre en mi cuerpo,
orgasmo, revolución.

Noche de Verano - Octavio Paz


Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.

Tierra de labios, boca
donde un infierno agónico jadea,
labios en donde el cielo llueve
y el agua canta y nacen paraísos.

Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.

Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.

Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.

martes, 14 de febrero de 2017

Claroscuro - Sara Graciano

Cecilia Villa

La gradiente de luz
toca la piel de tu espalda.

Aprendo de ti el claroscuro.

Se te resbala en el cabello
un rayito de galaxia,
y mi regreso te acaricia
la impaciencia y la nostalgia.

Todas las canciones
se recogen en tus brazos,
y el abrazo que te presto,
nos hace ver el futuro.
Te rodeo con la fuerza 
que nos sostendrá la esperanza.

Aprendo de ti el claroscuro.

Quiero que mi presencia,
sea un soneto esta noche,
diluirme toda entera 
en tu piel y en tu memoria.
Con la punta de mis dedos, 
desleír mi fuego en tu boca.

Aprendo de ti el claroscuro.

Te veo a través de mi lengua,
deduzco tus desniveles,
y pruebo tus cicatrices.
Con cada parcela que toco,
te quiero tener todo entero,
con tus sueños y tu insomnio,
tus lagos y tus desiertos.

Todo el silencio que tengo,
te lo comparto esta noche,
toda la vida que guardo,
te la extiendo por el alma. 
En la claridad te inhalo
en la oscuridad de aprehendo.

Lloro por mi llegada,
después de echarte de menos.
Te veo y te re-conozco, 
aprendo de ti el claroscuro,

y lo guardo en mis recuerdos. 

Muero de a poco - Claribel Alegría

Natalie Shau
Muero de a poco, amor
no es la muerte sorpresa
que deseaba
la que libera
y lanza
es la otra
la lenta
la que corta en pedazos
da estocadas
y de perfil se escurre.

domingo, 22 de enero de 2017

Intromisión - Sara Graciano

2016

Oswaldo Guayasamín
Palparte en verano,
como si fueras mango que quiero madurar
Mostrarte mis frutos,
y dártelos a probar
Abrir tu cerrojo, inquieta, hasta entrar la luz
Cuerpesito canela,
te quiero entrar a mirar.

Verte el calor en el vientre, y cubrirte con mi bondad
Un par de buenas obras, sembrártelas en alud
Cubrirte el pecho con ellas,
ay! Fuego!
¡¿De dónde venís?!
Quemarme entre tus volcanes!
Traer los Andes a ti

Camina sobre mi valle,
vientesito, sopla aquí.
Apaga lo que encendiste,
con paciencia cura el ardor
Y sofoca esta hoguera
que no me deja dormir
Hunde tu lluvia fiera,
en la tierra del candor

Agradecidos estarán los surcos
por tan salvaje inundación
Ay montañas en que ruedas!
Ay montañas que soy!
Deambula feroz por ellas,
bébelas y devóralas,
Y cuando llegue el invierno,
duerme plácido en sus cuevas
Íntimas, misteriosas…
te abrazarán con calor.

sábado, 21 de enero de 2017

Primavera - Ernestina de Champourcín

Flor Maria Bouhot - Serie de los amantes 
¡Toda la primavera dormía entre tus manos!
Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas
y erguiste, enajenada,
esa flecha de luz que impregna los caminos.
¡Toda la primavera!
Fervores del instante transido de capullos,
gracia tímida y leve del perfume sin rastro,
caricias que despiertan el sexo de las horas.
Brotaron de tus palmas en éxtasis gozoso
los trinos y las brisas. Y tu ademán secreto
despertó en rubores la pubertad del mundo.
¡Todo vino por ti! Porque tus manos lentas
ciñeron brevemente mi carne estremecida,
porque al rozar mi cuerpo
despertaste una flor que trae la primavera.

Si regresas- Sara Graciano

2016

Natalie Shau


Creo que volverás.
Pero volverás,
y ya serás pálido, inoloro e insípido para mí.
No tendrás gracia alguna en los labios,
no querré más,
hacer cortometrajes de tu risa,
ni desearé abrazarte cuando vaya a la cama.

Regresarás
por caminos espesos,
para encontrar un terreno en el que ya no crecerán tus semillas.
No vas a poder cosechar más fervor en mí,
ni vas a poder siquiera despertar mi ira.

No habrá espacio para tu nombre,
no habrá lugar para tu sombra,
ni asidero para tus penas.

Seré un terreno fértil para la vida,
y tu muerte no podrá quedarse en mí.
No voy a almacenarte más en mi alma,
ni voy a pensarte cada mañana.

Regresarás,
creo que lo harás,
y cuando pase, oleré a otras pieles,
amaré otros paisajes
viviré otra vida,
no la de tu muerte.

miércoles, 18 de enero de 2017

Domingo - Eduardo Carranza

Chris Hieronimus - David Uzochukwu

Un domingo sin ti, de ti perdido,
es como un túnel de paredes grises
donde voy alumbrado por tu nombre;
es una noche clara sin saberlo
o un lunes disfrazado de domingo;
es como un día azul sin tu permiso.

Llueve en este poema; tú lo sientes
con tu alma vecina del cristal;
llueve tu ausencia como un agua triste
y azul sobre mi frente desterrada.

He comprendido cómo una palabra
pequeña, igual a un alfiler de luna
o un leve corazón de mariposa,
alzar puede murallas infinitas,
matar una mañana de repente,
evaporar azules y jardines,
tronchar un día como si fuera un lirio,
volver granos de sal a los luceros.

He comprendido cómo una palabra
de la materia azul de las espadas
y con aguda vocación de espina,
puede estar en la luz como una herida
que nos duele en el centro de la vida.

Llueve en este poema, y el domingo
gira como un lejano carrusel;
tan cerca estás de mí que no te veo,
hecha de mis palabras y mi sueño.

Yo pienso en ti detrás de la distancia,
con tu voz que me inventa los domingos
y la sonrisa como un vago pétalo
cayendo de tu rostro sobre mi alma.

Con su hoja volando hacia la noche,
rayado de llovizna y desencanto,
este domingo sin tu visto bueno
llega como una carta equivocada.

La tarde, niña, tiene esa tristeza
del aire donde hubo antes una rosa;
yo estoy aquí rodeado de tu ausencia
hecho de amor y solo como un hombre.

lunes, 16 de enero de 2017

¿Cómo olvidas? - Sara Graciano

Igor Koshelev
2016

Cómo olvidas caminos recurrentes,
bajo arboles y luna.
Caminos de agua,
de arena, de tierra,
de pasto, de musgo,
de piedra.
Cómo olvidas…

Cómo olvidas las palabras,
los ascensos de la cama,
las bitácoras de viaje,
fotos,
canciones,
rostros,
paisajes
Cómo olvidas…

Dime hombre, cómo olvidas,
lluvia, risa, abrazo, ternura, susurro.
Azul, profundo, pálido, salado, mar.
Cómo olvidas…

Cómo olvidas ocres,
purpuras,
carmesí,
sol,
cayendo o subiendo,
aurora, ocaso,
cómo olvidas…

Cómo olvidas un beso,
danzando, sonriendo,
primer beso de angustias, alegrías, a
aventuras, pensamientos, dudas,
cómo olvidas…

Cómo olvidas los ríos,
la noche,
la montaña,
las sábanas,
donde entregamos el cuerpo,

el ímpetu y la esperanza,
cómo olvidas…

Cómo olvidas,
si en tu mano, permanece inscrito mi cuerpo,
cómo olvidas,
si en tus labios, permanece inscrita mi boca,
cómo olvidas,
si en tu memoria, permanecen inscritas mis palabras,
cómo olvidas,
si en tu pecho, permanece inscrita mi mejilla,
cómo olvidas,
si en tu cuerpo, permanece inscrita mi lujuria,
cómo olvidas,
si en mi alma, permaneces inscrito, apasionado,
recordado,
amado,
vinculado.
Cómo olvidas…

lunes, 2 de enero de 2017

Casa abandonada - Sara Graciano

2013
Alex Alemany

Al igual que a mí,
te han abandonado.
Te han puesto vendajes en los ojos
 y se han ido.
Le han puesto tranca a tu puerta
 y se han ido.
Has esperado ansiosamente su llegada,
pero se han ido.

No volverán,
nadie volverá,
ni quien puso la tranca, ni otro,
Tu puerta ha sido sellada
a cualquier paso

Tu esperanza será tu peor enemigo
Nadie va a volver, te lo aseguro.
Finalmente,
compañera de abandono…
Finalmente estarás empolvada como nunca,
Rebosarás de arañas y de bichos.
Entrarán en ti las ratas
 tan fácil como te abandonaron
 quienes te dejaron sola.

Y luego,
como quien no tiene comienzo ni fin
Caerán tus muros
aprisionando cualquier cosa que hubiese en tu interior.
Morirás, mueres, moriste.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...