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jueves, 26 de diciembre de 2013

Solicito - Sara Graciano

Leandro Lamas
Mírate hoy
Con tu caricia turbia
Mírame a mí que lloro en la penumbra
Porque tu beso intacto me quiebra los sueños
Porque con el cuerpo hicimos el pacto

Te extrañaba tanto, rodando en mi pecho
Que salió la lluvia a recibir la alegría
Llovió por mi piel, y llovieron mis ojos
De no verte el rostro, sentirte en el alma,
Contagiarme toda con tu pasión pausada

Mírate hoy, desnudo sin causa
Viéndome a los ojos sin saber que pasa
Mírame desnuda, y dando gracias,
No encuentro otra forma de decir que es tuya,
Es de vos esta noche, esta felicidad, esta alma

Te extrañaba tanto, vos no me extrañabas
Desperté en tu pecho, y vos me mirabas
La luz esa tenue te dibujaba los ojos
Los labios, tu abrazo, todo fue distinto.
Todo era locura, y sublime de algún modo…

Mírate pasado, paseando de nuevo
Con tu mano tejes, y tocas mi rostro
Con tu mano subes, y tocas acordes…
Y vuelves pintando sin timidez las cumbres
Borrando las nubes, ardiendo por dentro…

Te extrañaba tanto, no puedo creerlo,
No estaba enterada, te siento de nuevo…
Tu silencio nocturno,
Tu locura ciega,
Tus palabras libres,
Tu hazaña sensata,
Tus piececillos traviesos…
Mírate, no corres,
No huyes del miedo,
Tu olor a esperanza, me transmite el cuerpo
Mírame acostada, soñando en tu vientre
Los hombros ligeros, la masa se cae,
La piel y el amor, llenos de lunares…

Te extrañaba tanto, ¿¡cómo no lo supe!?
Me perdí en recuerdos, pasado, no escapes
Vuela como quieras, llévame si puedes,
Toca los acordes, llévame si quieres,
Ríe mientras cantas, llévame, no dudes.
No contengas lluvia, sácala o te inundas…
Fúgate bien lejos, llévame…hoyuelos…

sábado, 30 de noviembre de 2013

El agujero blanco - Sara Graciano

2011

Después viene el agujero negro
En la inmensidad de la noche te busqué
Pero era abandono
Ya la estrella no estaba…
Ya tu almohada era nieve…

La nada eras tú
Y yo era tal vez un agujero blanco
¿Yo existía?
Tú para mi existías
Pero ahora no te encuentro…

Un recuerdo lejano,
Invade la gota de sudor de mi pecho
Y eres nada…
Eres muerte…

Yo soy libertad,
Yo soy la lágrima que dudaste en derramar
No creíste que existía…
Pero ya ves, soy el agujero blanco

Dejaste
Mi dolor…
Mi olor…
Mi sabor…
¿Eso qué significa?

Tú muerte, mi liberación, mi agujero blanco…

viernes, 29 de noviembre de 2013

Naufragio - Sara Graciano


No podré hacer otra cosa hombre,
mas que mirar tu cascada,
tu caída libre, tu vuelo…

Verte entonar tus murmullos en otra,
Contar hasta diez,
Internarme en otro bosque sin dueño,
Caminar otra senda sin rumbo…

Apresurarme a ocultar en la penumbra mi llanto
Mirarte apretujar tu mano en otra
Reír de cualquier cosa en tu presencia
Llover en la laguna inerte de tu ausencia

No podré hacer más
que detener los sueños que te acogen,
Y rodar por las montañas que me esperan
Cantar al cielo, ver sus nubes
Aspirar la belleza de sus ocres

No podré hacer otra cosa hombre,
Más que mirar por la ventana tu llegada
Irradiar indultos que no llegan,
Contar historias que perturban,
Y seguir escribiendo los dolores.

Continuar tejiendo lo que viene,
Con aguja en mano hilar mi suerte,
No incluirte en el telar de mi futuro
No recoger mas notas de partidas…

No me queda otra cosa que tu canto,
Que tu árbol dibujado en un recorte,
No podré contarte que me gustas,
No podré pedirte que te quedes,
Ni encontrarte mientras hago mis locuras.

No podré hacer otra cosa hombre,
Más que estrellar melancólicas mis olas,
Más que dibujar en la intemperie tu sonrisa,
Y recordar que tu deseo no es el mismo,
Que te alejaste para siempre de mi quimera.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Toda la vida - Sara Graciano

No me habías visto el rostro
Ni tomado de la mano
Pero siempre he sido tuya
Yo siempre he sentido tu abrazo

En los sueños te aparecías
Cuerpo nocturno y callado
Me conocías desnuda
Me conocías llorando…
Me conocías muerta de risa
Y también leyendo o bailando

Yo tal vez te conocía,
Te amaba sin saber cuanto
Te amaba por tus mejillas
Por tus susurros, tu canto…

Amábamos la certeza de un encuentro lejano
Amábamos la inquietud de no saber que existíamos
Que tu imaginación y la mía
Caminaban hombro a hombro, Y sin embargo
Tu cuerpo no estaba conmigo, ni el mío estaba a tu lado

Toda una vida a tu lado,
Sin ver tu ojos o tu labios,
Sabiendo que ya sabias,
Que no sabía y que no sabías
Que yo existía o que tú existías
Que en nuestras almas vivíamos ambos

Hombre yo en tu regazo
Me encuentro desde esos días
En que encontré tu alma en mi alma
Tu espíritu, tu osadía
Tu recuerdo de temprano,
Tu actitud aventurera,
Que recorría mi quimera
Sin saber de vos todavía

Toda…toda una vida
Y luego cuando por fin
Me tropecé con tu sonrisa,
Comenzó esta noche sin lluvia
De besos y de canciones,
Esta noche deliciosa,
Vos buscándome y yo escondida

martes, 26 de noviembre de 2013

Piedra miserable - Alfonsina Storni

Oh, piedra dura, miserable piedra,
Yo te golpeo, te golpeo en vano,
Y es inútil la fuerza de mi mano,
Oh piedra dura, miserable piedra.

Pero haces bien, oh miserable piedra,
Deja que tiente un golpe sobrehumano,
Deja golpear, deja golpear mi mano,
Oh piedra dura, miserable piedra.

No me des nada, miserable piedra,
Guarda un silencio altivo y soberano,
No te ablandes jamás entre mi mano;
Oh piedra dura, miserable piedra.

Con tu impiedad, oh miserable piedra,
Recobro alientos y el deseo gano,
No te dejes caer sobre mi mano,
Mezquina, estulta, miserable piedra.

Si un día torpe, miserable piedra,
Te venciera la fuerza del verano
Y cayeras a gotas en mi mano
Yo te odiaría, miserable piedra ...

viernes, 15 de noviembre de 2013

La Espalda - Sara Graciano

2013

Me canta ella al oído
Cuando te beso los hombros
Curva tras curva persigo
La locura que te cubre

Mira como respira,
Cada espacio, cada poro
Cuando te paso mi mano
Por tu infinita noche

Quedo desnuda en tus ojos
Quedo mirándote, me asomo
Por la oreja te respiro
Y ella me canta,
Me encanta!
Como tu espalda me acoge

El cuerpo es una cumbre
Yo te desato y no huyes
La huída no te hace libre
La libertad es tu canto
La canción lenta que tocas
Cuando mi cumbre recorres

Como somos tan distintos
Yo silencio y vos acordes…
Entonces te canto lento
A tu espalda le doy besos
Y ella también me responde…

Naricilla se antepone
Al beso final de este canto
Yo silenciosa te toco
La mejilla con mis labios
Y vos que sos tan distinto
hacés una romanza en mi noche
Venimos los dos exhaustos
A componer las canciones…

lunes, 11 de noviembre de 2013

Antes - Joaquín Sabina

Francine Van Hove
Antes de tí
yo ya existía,
antes de tí
¿no lo sabías?
yo ya cantaba,
yo ya mentía,
yo ya soñaba,
antes de ti
yo ya jugaba,
yo ya reía,
ya suspiraba
si me quitaban
la ilusión,
claro que sí,
¿quién lo diría?
antes de tí
ya estaba yo.
Antes de mí
tú ya vivías,
antes de mí
¿no lo sabías?
tú ya besabas,
tú ya crecías,
tú ya apostabas,
antes de mí
tú ya ganabas,
tú ya perdías,
tú ya pensabas
que te estorbaba
la virtud,
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de mí
ya estabas tú

martes, 22 de octubre de 2013

Date a volar - Alfonsina Storni

Anda, date a volar, hazte una abeja,
en el jardín florecen amapolas,
y el néctar fino colma las corolas;
mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, date a volar, hazte paloma,
recorre el bosque y picotea granos,
come migajas en distintas manos
la pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
busca la playa de los soles de oro,
gusta la primavera y su tesoro,
la primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto...
anda, camina por el mundo, sabe;
dispuesta sobre el mar está tu nave;
date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquello...
aún quedan cosas que tu mano anhela,
corre, camina, gira, sube y vuela:
gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar... mi amor no te detiene,
¡cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
llore mi vida... el corazón se apene...
date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma... el corazón partido,
suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
hay numerosas sendas para ti...
pero se hace la noche; no te apures...
todas traen a mí...

jueves, 17 de octubre de 2013

Voy a dormir - Alfonsina Storni

Ventana con vistas - Alex Alemany
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Qué esperas de mi? - Silvio Rodriguez

Qué esperas de mí
Alex Alemany
cuando sólo ví el árbol, no la puerta
nunca el sofá,
cuando sólo ví la dura piedra virgen,
no la ciudad.
Anda con quien pueda ver mejor
que yo veo frío en vez de amor.

Me gustaría saber del roce
de una hierbita con otra
de las patitas de la hormiga
sobre húmedos terrones,
suerte loca, y,
me médula nació (creció) en un área
de centellas y ciclones
por eso mi corazón canta
con disparos y explosiones.

Qué esperas de mi
cuando sólo oí la voz del huracán,
no el ventilador,
cuando sólo oí carnívoros,
no dientes de roedor.
Anda con quien oiga mas allá
que yo sólo escucho un retumbar.

Me gustaría...

Qué esperas de mi
si sólo soy un enorme torbellino
donde caer
si sólo soy una espada ensangrentada
por una fe.
Anda con quien sueña algo más gris
que mi sueño es justo y es feliz.

Conseja - Demian, Herman Hesse

“Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella".

domingo, 15 de septiembre de 2013

Pudimos hacer nuestra revolución - Sara Graciano

Eva Duarte, 17 de octubre de 1951, sostenida por Juan Perón.
Debido al cáncer no podía pararse sin ayuda.

Pudimos hacer nuestra revolución
Amarte hombre como si nunca antes hubiera amado
Amarnos contra todo pronóstico negativo

Pudimos hacer nuestra revolución
Salvar esta patria de la oligarquía y el champagne
Y colmarla de júbilo, de sueños
De pueblo y de chicha

Pudimos hombre amarnos y amar al resto,
con la misma intensidad,
Pero sin el mismo goce…

Tocar la guitarra y cantar las noticias
Salir en la tele, y llorar en revistas
Contarle a la gente mitos ancestrales
Leer poesía en alocuciones
en discursos tiernos
con las plazas llenas,
sin miedo a la muerte,
dándole la cara a francotiradores…

Pudimos hombre, hacer nuestra revolución
La paz en la calle,
El amor en la esquina,
Las fuerzas armadas
Matando con vida
Fusilar las armas con miel* o con flores
Con árboles, nubes
Con los corazones…

Dirigir la lucha contra los malvados:
Multinacionales, corruptos, sicarios…
Volver a ser niños, pintar las canciones
Saborear las notas,
Verlas, sentirlas…
Estilo Beethoven

Pudimos estar juntos,
Crear nuevas formas,
Amantes, amigos, aliados, pendejos…
Crear un nuevo mundo,
Ser vos, yo y el resto…

Pudimos….
No pudimos,
Esto es un engaño,
Lo que habría ocurrido,
Es solo pasado…

sábado, 14 de septiembre de 2013

El trompo - Sara Graciano

Agosto 2013

Sostenéme que me caigo
Sostenéme ¡no soporto!
Ya me voy por el abismo
Donde muero mientras lloro

Sostenéme que no puedo
Pierdo todo el equilibrio
Sostenéme que me pierdo
¡Detenéme! es lo que pido

Sostenéme que estoy viva
Soy cadáver sin gusanos
Soy un chulo que camina
Soy artesano sin manos

Sostenéme, estoy herida
No es el cuerpo, sino el alma
Lo que me tiene en la ruina
Lo que me quita la calma
Por lo que estoy fallecida…

Sostenéme, estoy rendida
Ya no quiero seguir más
Rodeada de desdichas
Que amargura es este infierno
¡Qué locura es la alegría!
Que ebriedad produce gozo
¡Que mentira! ¡que mentira!

viernes, 13 de septiembre de 2013

El futuro - Julio Cortázar

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.

En la playa - Claribel Alegría

No ha sido nada
ven
voy a contarte un cuento si no lloras
pasa en la China el cuento,
¿sabes dónde es la China?
dijo que no con la cabeza
y se acercó sin ganas
con la nariz mocosa
y el bañador azul
chorreando arena.
Hace mucho, le dije
mientras la sentaba en mi regazo
allá en China
les ataban los pies a las mujeres
todo el cuerpo crecía
sólo el pie
se quedaba allí preso
entre las vendas
y las pobres mujeres
casi no podían caminar
las uñas de las manos
se las dejaban largas
más que uñas eran garras
y las pobres mujeres
apenas si podían levantar una taza
para tomar el té.
No es que fueran inútiles
es que así las querían
sus maridos
sus padres
sus hermanos,
un objeto de lujo
o una esclava.
Eso sucede aún
en todo el mundo
no son los pies los que atan
es la mente, Carole,
y hay mujeres que aceptan
y mujeres que no.
Déjame que te cuente
de Rafaela Herrera
con tambores
con cohetes
con sábanas ardiendo
espantó nada menos
que a Lord Nelson.
Tuvo miedo Lord Nelson
creyó que el pueblo entero
se había sublevado
(llegaba de Inglaterra a
invadir Nicaragua)
y regresó a su patria
derrotado.
Tu dedito torcido
es como ser mujer
tienes que usarlo mucho
y verás como sirve.
Vuelve a jugar ahora
no acarrees arena
ayúdale a tus primos
a construir el castillo
ponle torres
y muros
y terrazas
y destruye
y construye
y sigue abriendo puertas.
No acarrees arena
deja que ellos lo hagan
por un rato
que te traigan a ti
baldes de arena.

martes, 27 de agosto de 2013

Harry - Sara Graciano

Julio 2013

Imagino que te importo y mi alma vuela libre a recorrerte con los labios
Imagino que soy tuya, por el improvisado contrato
Que en vez de escribir en papel, escribí con marañas en tu espalda
Con mis dedos pequeños y hábiles, entregue mi corazón a tu alma

Imagino que te importo, y casi veo tu silueta, tú figura toda escuálida
Esperando la entrada a mi puerta,
Imagino que me piensas como yo te estoy pensando,
Que así como a mí me pasa, me extrañas más en las noches
Qué esperas con ansiedad que yo vaya o que tú vengas

Francine Van Hove
Imagino que te importo y casi, casi te siento
Tú esperanza, tu brillo, tu calor, o un espejismo
Imagino que me evocas, que querrás volver a verme
Casi te escucho diciendo que me sueñas o me quieres

Imagino que te importo, y llega el preciso instante,
En que espero tu llamado, tu “te quiero”, o tu silueta,
Las marañas de tu espalda solo están desdibujadas
Tu silueta no aparece, me encuentro sola y en la nada.

Imagino que te importo, y tu ausencia me recuerda
Que ya tu brillo no está, que tu calor, o la esperanza, nunca fueron
Y que no son,
que fueron quimera e ilusión

Imagino que te importo y tú silencio tenaz y fuerte
Tu mirada indiferente,
Me recuerdan que tu olvido, fue y será para siempre

domingo, 11 de agosto de 2013

Eduardo Carranza - Es melancolía


Te llamarás silencio en adelante.
Y el sitio que ocupabas en el aire
se llamará melancolía.

Escribiré en el vino rojo un nombre:
el tu nombre que estuvo junto a mi alma
sonriendo entre violetas.

Ahora miro largamente, absorto,
esta mano que anduvo por tu rostro,
que soñó junto a ti.

Esta mano lejana, de otro mundo,
que conoció una rosa y otra rosa,
y el tibio, el lento nácar.

Un día iré a buscarme, iré a buscar
mi fantasma sediento entre los pinos
y la palabra amor.

Te llamaré silencio en adelante.
Lo escribo con la mano que aquel día
iba contigo entre los pinos.

Phaka* - Sara Graciano

Gustav Klimt - Madre e hijo
Mujer, sos mi inspiración y mi causa
Sos mujer como mi revolución, mi esperanza
Sos mi razón para continuar con mis sueños sin pausa

Mujer, vos sos mi calma,
La alegría permanente de mi alma,
El motivo de mi lucha y mi confianza
A tu lado los dolores siempre pasan

Mujer, te amo tanto que estos versos no me alcanzan
Pa contarte que por vos pienso en mañana
Pa decirte que mi futuro te aguarda
Pa compensar lo que me has dado y darte gracias

Mujer, me enseñaste a ser atrevida y osada
A conseguir lo que quiero con constancia
Y aunque a veces me equivoco y las penas me ganan
Cualquier mal se ve vencido cuando me abrazas

Mujer vos sos mi origen, sos el alba
Que me cambia, me renueva y me sana
Sos mi faro, sos la fuerza que alimenta mi alma
Sos mujer, mi revolución, mi guia y mi causa…

*Regazo en lengua quichua

Cuento La tejedora por Mariana Calosanti

Se despertaba cuando todavía estaba oscuro, como si pudiera oír al sol llegando por detrás de los márgenes de la noche. Luego, se sentaba al telar.

Comenzaba el día con una hebra clara. Era un trazo delicado del color de la luz que iba pasando entre los hilos extendidos, mientras afuera la claridad de la mañana dibujaba el horizonte.

Después, lanas más vivaces, lanas calientes iban tejiendo hora tras hora un largo tapiz que no acababa nunca.

Si el sol era demasiado fuerte y los pétalos se desvanecían en el jardín, la joven mujer ponía en la lanzadera gruesos hilos grisáceos del algodón más peludo. De la penumbra que trían las nubes, elegía rápidamente un hilo de plata que bordaba sobre el tejido con gruesos puntos. Entonces, la lluvia suave llegaba hasta la ventana a saludarla.

Pero si durante muchos días el viento y el frío peleaban con las hojas y espantaban los pájaros, bastaba con que la joven tejiera con sus bellos hilos dorados para que el sol volviera a apaciguar a la naturaleza.

De esa manera, la muchacha pasaba sus días cruzando la lanzadera de un lado para el otro y llevando los grandes peines del telar para adelante y para atrás.

No le faltaba nada. Cuando tenía hambre, tejía un lindo pescado, poniendo especial cuidado en las escamas. Y rápidamente el pescado estaba en la mesa, esperando que lo comiese. Si tenía sed, entremezclaba en el tapiz una lana suave del color de la leche. Por la noche, dormía tranquila después de pasar su hilo de oscuridad.

Tejer era todo lo que hacía. Tejer era todo lo que quería hacer.

Pero tejiendo y tejiendo, ella misma trajo el tiempo en que se sintió sola, y por primera vez pensó que sería bueno tener al lado un marido.

No esperó al día siguiente. Con el antojo de quien intenta hacer algo nuevo, comenzó a entremezclar en el tapiz las lanas y los colores que le darían compañía. Poco a poco, su deseo fue apareciendo. Sombrero con plumas, rostro barbado, cuerpo armonioso, zapatos lustrados. Estaba justamente a punto de tramar el último hilo de la punta de los zapatos cuando llamaron a la puerta.

Ni siquiera fue preciso que abriera. El joven puso la mano en el picaporte, se quitó el sombrero y fue entrando en su vida.

Aquella noche, recostada sobre su hombro, pensó en los lindos hijos que tendría para que su felicidad fuera aún mayor.

Y fue feliz por algún tiempo. Pero si el hombre había pensado en hijos, pronto lo olvidó. Un vez que descubrió el poder del telar, sólo pensó en todas las cosas que éste podía darle.

—Necesitamos una casa mejor— le dijo a su mujer. Y a ella le pareció justo, porque ahora eran dos. Le exigió que escogiera las más bellas lanas color ladrillo, hilos verdes para las puertas y las ventanas, y prisa para que la casa estuviera lista lo antes posible.

Pero una vez que la casa estuvo terminada, no le pareció suficiente.

—¿Por qué tener una casa si podemos tener un palacio?— preguntó. Sin esperar respuesta, ordenó inmediatamente que fuera de piedra con terminaciones de plata.

Días y días, semanas y meses trabajó la joven tejiendo techos y puerta, patios y escaleras y salones y pozos. Afuera caía la nieve, pero ella no tenía tiempo para llamar al sol. Cuando llegaba la noche, ella no tenía tiempo para rematar el día. Tejía y entristecía, mientras los peines batían sin parar al ritmo de la lanzadera.

Finalmente el palacio quedó listo. Y entre tantos ambientes, el marido escogió para ella y su telar el cuarto más alto, en la torre más alta.

—Es para que nadie sepa lo del tapiz —dijo. Y antes de poner llave ala puerta le advirtió: —Faltan los establos. ¡Y no olvides los caballos!

La mujer tejía sin descanso los caprichos de su marido, llenando el palacio de lujos, lo cofres de monedas, las salas de criados. Tejer era todo lo que hacía. Tejer era todo lo que quería hacer.

Y tejiendo y tejiendo, ella misma trajo el tiempo en que su tristeza le pareció más grande que el palacio, con riquezas y todo. Y por primera vez pensó que sería bueno estar sola nuevamente.

Sólo esperó a que llegara el anochecer. Se levantó mientras su marido dormía soñando con nuevas exigencias. Descalza, para no hacer ruido, subió la larga escalera de la torre y se sentó al telar.

Esta vez no necesitó elegir ningún hilo. Tomó la lanzadera del revés y, pasando velozmente de un lado para otro, comenzó a destejer su tela. Destejió los caballos, los carruajes, los establos, los jardines. Luego destejió a los criados y al palacio con todas las maravillas que contenía. Y nuevamente se vio en su pequeña casa y sonrió mirando el jardín a través de la ventana.

La noche estaba terminando, cuando el marido se despertó extrañado por la dureza de la cama. Espantado, miró a su alrededor. No tuvo tiempo de levantarse. Ella ya había comenzado a deshacer el oscuro dibujo de sus zapatos y él vio desaparecer sus pies, esfumarse sus piernas. Rápidamente la nada subió por el cuerpo, tomó el pecho armonioso, el sombrero con plumas.

Entonces, como si hubiese percibido la llegada del sol, la muchacha eligió una hebra clara. Y fue pasándola lentamente entre los hilos, como un delicado trozo de luz que la mañana repitió en la línea del horizonte.

viernes, 26 de julio de 2013

Jaime Sabines - Cuando estuve en el mar era marino


Cuando estuve en el mar era marino

este dolor sin prisas.
Dame ahora tu boca:
me la quiero comer con tu sonrisa.

Cuando estuve en el cielo era celeste
este dolor urgente.
Dame ahora tu alma:
quiero clavarle el diente.

No me des nada, amor, no me des nada:
yo te tomo en el viento,
te tomo del arroyo de la sombra,
del giro de la luz y del silencio,

de la piel de las cosas
y de la sangre con que subo al tiempo.
Tú eres un surtidor aunque no quieras
y yo soy el sediento.

No me hables, si quieres, no me toques,
no me conozcas más, yo ya no existo.
Yo soy sólo la vida que te acosa
y tú eres la muerte que resisto.

lunes, 22 de julio de 2013

Juan de Dios Peza - Reír llorando

Identidades - Alex Alemany

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!
—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!
—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?
—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

domingo, 21 de julio de 2013

Pablo Neruda - Los enemigos

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo
exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre
para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

La república - Débora Arango
Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.

Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.

Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.

Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.

Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.

Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.

No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza, en este sitio.

Quiero castigo.

viernes, 19 de julio de 2013

Víctor Botas - La diosa de la guerra

Hay ángeles caídos allí donde tú miras
Fernando Pessoa

Adolescencia - Débora Arango
Negro temblor de orquídeas en la noche
Viento
del este
Quieto
relámpago que parte en dos el cielo
que lo anonada
y rasga
Anillo
que aguarda su destino
inmóvil bajo el Támesis
Virgen insomne
Virgen silenciosa
Virgen
que surca las tinieblas
temblorosos los labios
gritando profecías
Rosa
violenta y roja y repentina
Torre
de soledad
Gota
de música
Irrumpes en mi vida
como el toro en la plaza
Vienes
con ramos de narcisos en las manos
racimos en la boca
chorreantes
los cabellos de bálsamo y guirnaldas
Isis
Core
Proserpina o Perséfone
lo mismo
da
si cortas
con igual maestría
el hilo del destino
(Bajo un telón de sangre
las pirámides sueñan con su muerte
se mecen
en el tiempo
los párpados
sellados
las cinturas
ceñidas por la bruma)
Plantada ante el crepúsculo
tu frente se parece
muchísimo a la frente de Belona
la que blande la antorcha y la alta lanza
la diosa de la guerra
Así
sobre la faz del mundo eres el fuego
con que grabar los signos asesinos
de una historia de amor
Y si me miras
—si me miras, Dios santo—
a la sombra de un árbol sestean cien leones.

Fabio Morábito - Cuarteto de Pompeya

I

Nos desnudamos tanto
hasta perder el sexo
debajo de la cama,

nos desnudamos tanto
que las moscas juraban
que habíamos muerto.

Te desnudé por dentro,
te desquicié tan hondo
que se extravió mi orgasmo.

Nos desnudamos tanto
que olíamos a quemado,
que cien veces la lava
volvió para escondernos.

II

Me hiciste tanto daño
con tu boca, tus dedos,
me hacías saltar tan alto

que yo era tu estandarte
aunque no hubiera viento.

Me desnudaste tanto
que pronuncie mi nombre
y me dolió la lengua,
los años me dolieron.

Nos desnudamos tanto
que los dioses temblaron,
que cien veces mandaron
las lavas a escondernos.

III

Te frotabas tan rápido
los senos que dos veces
caí en sus remolinos,

movías el culo lento,
en alto, para arrearme
a su negra emboscada,

su mediodía perenne.
Abrías tanto su historia,
gritaba su naufragio...

Nos denudamos tanto
que nonos conocíamos,
que los dioses mandaron
la lava a reinventarnos.

IV

Te desmentí de cabo
a rabo devolviéndote
a tus primeros actos,

te escudriñé profundo
hasta escuchar la historia
amarga de tu cuerpo,

pues sólo el amor sabe
cómo llegar tan hondo
sin molestar la sangre.

Esa noche la lava
mudó si paisaje en piedra.
Tú y yo fuimos lo único
que se murió de veras.

En Pompeya, entre otros cuerpos petrificados
por las lavas y cenizas de la erupción del
Vesubio (año 79), se conservan los de un
hombre y una mujer en el acto amoroso.

domingo, 9 de junio de 2013

La canción desesperada - Pablo Neruda

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, OH abandonado

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
OH sentina de escombros, feroz cueva de náufragos

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

OH carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

OH la boca mordida, OH los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. OH abandonado

sábado, 8 de junio de 2013

Gota - Sara Graciano

Francine Van Hove
No más,
Basta ya de confiar mujer
De ser la dama esperanzada con todo
Basta ya mujer, repárate
Endereza tu orgullo doblegado
Remienda las heridas que no sanan,
Haz parte de ti el olvido…

No más mujer,
No más daños
Ya tu alma es toda cicatrices,
Que se abren otra vez y como duelen
Basta ya de creer en las mentiras
De volar como las aves si no puedes
De soñar sin rumbo fijo mientras otros
Te apuñalan con lo cruel que es el olvido

Basta ya de lloriquear como las niñas
No más gestos de tristeza o de nostalgia
Se ligera, indiferente, no más tibia
No protejas ni abrigues más a nadie
Se la lluvia, fría y cruel, que todos huyan
Que te acompañen la soledad y el olvido…

No más,
Basta ya de ilusionarte mujer,
No más golpes ni bajezas de tu parte
Basta ya de echar de menos o entregarte,
No más daños mujer, no mas olvido….

domingo, 14 de abril de 2013

Uno - Sara Graciano

2012


Mire usted que yo lo amo con franqueza
Y me temo que si huye estoy perdida
Por decirle que lo amo en un poema
Puede ser que usted me saque de su vida

Cuando pasa con sus dedos por mi espalada
Cuando le grita a la vida que usted es su dueño
Cuando me mira a los ojos con esperanza
Cuando me habla al oído o me da un beso

Pero yo no es que lo ame por simplezas
Yo lo amo porque veo en su aventura
Que usted está lleno de utopía y de firmeza
Y aun así no le hace falta la ternura

Yo lo amo porque cuando habla de su historia
Yo lo quiero hacer a usted parte de la mía
Que lleguemos juntos a la gloria,
O que al menos compartamos la alegría

Pero mire hombre
yo lo amo cuando llueve
Y cuando sale después el arco iris
Cuando el sol saluda tenue en la montaña
O cuando la luna sensualmente nos sonríe

Mire hombre no lo amo por sus fachas
Yo lo amo por sus sueños que andan libres
Yo lo amo con la piel y con el alma
Y más lo amo si es que algo me lo impide

Y es que puede ser que no le guste
Que yo le diga tantas veces esto en vano
Pero mientras pienso en usted esto me fluye
Y nada puedo hacer…
Es que lo amo.

Mi orilla - Sara Graciano

Mediterraneo - Alex Alemany
 Encender tu vida en mi orilla
Eso querías
Tu fracaso fue contundente
Vos te morías

Yo esperando aventura
Te veía
Como el ángel sin alas
Que corría

Mi orilla te habló
De tus días
Tiraste la basura
Que tenías

Tu corazón intacto
Yo lo oía
Nunca habías amado,
Qué ironía

Y en mi orilla te bañaste
Qué alegría!
Te mojaste los pies
Y la sonrisa

Y te fuiste de nuevo
Por tu vía
Con el corazón herido
Y con mi vida

sábado, 13 de abril de 2013

Exceso - Sara Graciano

No quiero echar a perder la dulzura de su sonrisa,
Cuando me entrega con malicia una palabra que no ha usado
Sus hoyuelos camuflados le brotan cuando en mi mano
Yo le guardo una caricia, y usted me mira entusiasmado

Yo puedo entregarle tanto…tanto como me pida
Lo que usted me permita yo le entregaré por pasos
Y si acaso Su ternura se le desprende de sus comillas
No se olvide que mi alma dibuja su piel con sus trazos

No voy a dejar mis letras expuestas en la cornisa
Sepa usted que este poema lo escribo porque lo amo
Porque sus lunas menguantes me llenan la piel de alegría
Y me invitan a que lo deje en juramento por si acaso

No puedo echar a perder mi locura o mi rebeldía
Que me nacen de repente cuando lo veo atizando
Incitando con su imprudencia a amar mas y mas a la vida
Y a escaparse de lo corriente también, de tanto en tanto

Que vaya uno a saber lo que quiere usted cuando mira
Pero sé que si me mira, yo me quedo agonizando
Recordando en vez de mí nombre, su mirada todo el día
Aguantándome en el pecho ese viento huracanado

No voy a echar a perder mi rareza o valentía
De saber que usted existe, y que mi cuerpo está exaltado,
Se hace fuego por la dicha
De saber que sin buscarlo
Lo encontré en lo cotidiano
Sin clichés o cobardía
Solo inquieto y osado…

jueves, 11 de abril de 2013

Muerte, no seas mujer - Gonzalo Arango

La petite - Francine Van Hove
Estás dormida a dos metros de mí.

En lugar de escribir me pongo a mirarte.

¡No hay nada que decir!

El silencio de una rosa en la noche da más testimonio de Dios que la teología, y tal vez tenga el secreto que la belleza de la palabra no puede nombrar.

Entonces me callo y te contemplo porque toda sabiduría es callada, y el éxtasis es superior al conocimiento. Y a lo mejor es verdad que la vida no es sino un cuento narrado por un idiota, como dijo Shakespeare.

Dudo ahora que exista una belleza superior a verte ahí, como una tentación, con los ojos cerrados, olvidando el mundo y olvidada de él, siendo yo el único ser y tu único testigo ante la vida y el tiempo.

Tu sueño te aleja de mí, pero yo te poseo más plenamente. No estás en mis brazos, pero tampoco estás en el tiempo, y es en ese rincón de la eternidad donde me reúno contigo, en una esencia tan total que nada puede separarnos: ni la pasión, ni los días, ni el recuerdo, ni el nocturno canto del búho, ni el horrible despertador de las 5 de la mañana.

Aunque quise despertarte para sentir la voluptuosidad de tus besos, de tus uñas que me confunden con una guitarra, ese placer insólito de ver animarse por el ardor de tu cuerpo toda mi materia espiritual adormecida por el razonamiento, elegí tu respiración inocente que te unía más a mí que las palabras, tus viles palabras que nos hablan del paso a la vida, y de que todo tiene un comienzo y un fin.

Entonces te abandoné para que al menos en tu corto sueño nunca te separes de mí, y así poder disfrutar por un momento esa imagen imposible y anhelada del amor eterno.

Te miro y me lleno de piedad porque vas a morir, y no soy Dios para impedirlo.

Enciendo un cigarrillo y medito si hay justificación de vivir. Estás viva, es la única razón, y si mi amor tiene una esencia se reduce al deseo de hacerte inmortal , y a la desesperación de este deseo.

¡Qué silencio tan puro!

Te quiero recordar, mientras duermes, que no olvides este mundo. Mas allá de tu sueño está la noche con sus pilas de estrellas, algunos grillos que cantan y el canto turbador del búho.

A veces me gusta imaginar este búho como un espíritu santo que baja del cielo a no dejar hundir el universo en las tinieblas, y a sostener con su canto la presencia infinita de la vida, mientras los hombres duermen, olvidan o se cansan de vivir.

Nada más que la noche, amor mío, y yo en ella, infinitamente grande para mí, tan espléndida para bendecirla o cantar yo solo su fastuosa belleza, el viento encima y la tierra debajo y la oscuridad en todas partes. La relativa luz de las estrellas agregando otro enigma a su insondable misterio, los soles negros y el canto de la rana en la piedra del lago con sus ojazos desmesuradamente abiertos al terror.

De pronto tengo la sensación angustiosa de que estoy perdido entre estas presencias fantásticas, los vastos territorios del cielo, el negro silencio nocturno, la rara melodía del grillo, el ganso en su aullido, el solemne reposo de todo lo viviente… Y miedo de mi vida algo fugitiva entre estas cosas menos importantes que yo, pero más imperecederas.

Entonces todo me parece absurdo, efímero, acosado por la muerte, y corro a despertarme para gozar en ti el minuto de vida que me queda, sentir el roce de tu piel, bañarte con el sudor del verano, sofocar el silencio y la quietud, y decirte que toda la ilusión de mañana es este instante en tus brazos a la orilla de la dicha.
Francine Van Hove

Si ahora desaparecieras todo quedaría vacío. Con tu sueño las cosas de nuestro alrededor se han sumido en la indiferencia, pero no han muerto . Solamente se callaron para no despertarte.

Yo también temo deslizar esta pluma sobre el papel para escribir que te amo. Pero, ¿qué necesidad de decirlo si toda la alegría y la paz del mundo me vienen de tu sueño? Y como todo lo has olvidado, también a mí que muero en tu sueño, me dejas en la más pura libertad de amarte, con una libertad tan absoluta y sin peligro que no pueden distraer tu pensamiento, ni los deleites animales, ni el pito del tren, ni el brillo de la luna, ni el dolor del mundo, ni mucho menos el poderoso y ardiente amor que te crucificó en la adolescencia.

Te quiero así, en esta soledad de los dos, unidos por el deseo y el miedo, presos en esta dulce sensación de eternidad, en la que sueñas y olvidas, y apenas te queda memoria para lo que no debe morir.

Y prefiero tu olvido absoluto porque el recuerdo quiere decir que permites al tiempo abrir tumbas en nuestro amor.

Quédate donde estás, en el puro equilibrio de la noche y el día,

en la nada de tu sueño feliz que es la otra cara del cielo, ese cielo invisible a todos, menos a mí.

Ese cielo, en fin, ombligo o taberna para la embriaguez de los dioses que fueron condenados a la desesperación, cruz de tu carne donde me purifico, me santifico, me emborracho de amor para alcanzar el exilio de la pobre mente humana, y donde al perderme me salvo por una rara sensación de locura divina.

No tengo otro argumento para despertarte, amor mío, y no sé si debo separarte de esta nueva dimensión de tu amor en que eres mía más allá de la muerte.

Fuente: http://www.gonzaloarango.com/ideas/muerte_mujer.html

martes, 9 de abril de 2013

La piel - Bertolt Brecht

Paul Schneggenburger,
La piel de no rozarla con la piel,
se va agrietando.
Los labios de no tocarlos con los labios,
se van secando.
Los ojos de no cruzarlos con los ojos,
se van cerrando.
El cuerpo de no sentirlo con el cuerpo,
se va olvidando.
El alma de no entregarla con el alma,
se va muriendo.

lunes, 8 de abril de 2013

Lunes en la tarde - Sara Graciano

Hoy vino una visita a mi cuerpo
La luna vino a visitarme
con su brillo fugaz
de mujer radiante
Se adelanto la luna en mi cuerpo
y apenas cuando el sol estaba cayendo
Llego así
como cuando se aparece una carta de hace tiempo
Un recuerdo de repente…
Una lagrima imparable de nostalgia

Mi alma está tranquila en su presencia,
Mi corazón ahogado en la tristeza
Y mi cuerpo ya comienza a confundirse
Los destellos se pasean por mis hombros
Y las gotas de sudor a congelarse
Cuando viajan sin remedio hasta mi vientre

El ocaso hoy se va y sin mirarme
Yo escondida en este velo como un ave
Recogida en su nido con cansancio
De este mundo cruel y aburrido

Y la luna me visita sin aviso
Pero entonces lloro si veo ojos serenos
O la mirada tierna de un niño
O una madre rebosante de ternura
Y lloro porque gotas de rocío
Se precipitan por mis ojos en mi ausencia
Cautivada en la belleza de su brillo
Abstraída en la melancolía de una tarde
De una tarde con canciones y desnuda
Una tarde sin cosechas y con luna

Se revuelven en mi pecho las sonatas
Los acordes de guitarra y los violines
La lluvia que tarda en llegar pero no olvida
La turbulenta polvareda en el tumulto
Se junta el viento con la tarde y la desdicha
Y la noche demorada y de morado
Sin afanes se remonta en la mejilla,
En el vientre, en los pechos…
De la montaña imponente que la viste

Esta tarde es diferente a cualquier tarde
No se parece a la tarde de un domingo
El crepúsculo aturdido trabaja
y la luna valiente y sublevada
Desde ya viene a mi cuerpo con su noche
Con su canto noctambulo y magnifico
A cumplir con su deber de poetiza
A tocarme con su estro, a visitarme,
A cumplir con su visita de lunes en la tarde …

sábado, 9 de marzo de 2013

Reno - Sara Graciano

2012

No recuerdo
Ni tu voz ni tu rostro
Ni las situaciones que te aquejan

No recuerdo tu mirada,
Ni lo que sentía cuando se posaba en mi mirada
Tampoco recuerdo tus mejillas
Y lo que insinuabas con ellas cuando reías

No recuerdo amigo mío
El gesto triste
Ni el alma quebrada
Ni lo que podía yo reparar
En tus ausentes problemas

Alex Alemany - Sueño
No recuerdo,
No recuerdo
Lo qué me contestabas cuando te decía: “te quiero”
Tampoco recuerdo en qué lugar te conocí
Y la razón por la que anduve contigo por el parque

No recuerdo la ocasión para reírte,
Ni el tipo de historia que contabas
No recuerdo que cayeras al abismo
Mucho menos al mar o al río
No recuerdo haberte visto arriesgar
No recuerdo tu tristeza o tu llanto

No recuerdo tus ojos nocturnos o ebrios
Tampoco recuerdo tu atención puesta en detalles
Ni tu mirada de sorpresa
No recuerdo si eras cálido o helado
O si tu vientre era un regocijo

No recuerdo tus alas amigo,
No recuerdo tus alas,
Nunca las vi,
No eres un ángel,
Me las cediste….

Cristalino - Sara Graciano

2011

Alex Alemany
Para amarte debo colgar los miedos en tus besos

Alimentar mi alma con tu abrazo
Y encender mi cuerpo con tu fuego

Para amarte debería detenerse el tiempo
Que tus ojos se contengan en mis fotos,
Pero tu piel y tu mirada en mis recuerdos

Para amarte debo enfurecerme con el alma
Estar dispuesta a morir de sufrimiento
Debo apasionarme y no encontrar la calma

Para amarte debería el día durar menos
Debería estar oscuro
Para reconocer tus labios en mi cuerpo

Para amarte debo llevarte en el corazón puesto
Que no te me borres, ni nada te dañe
Y que seamos como la noche,
Que es silencio y misterio

viernes, 1 de marzo de 2013

Ciclo - Sara Graciano

Mujer, tu cabello se ha enredado con el viento
y a la espera de la cura o la llegada
ya tus dedos arrugados con el agua,
trepan arboles y buscan tocar el tiempo.

Este ciclo te ha llenado de veneno
llega el nuevo amanecer a tu mirada
no eres ciega, la esperanza tenía tus ojos cubiertos
ya no lloras, ya puedes soñar de nuevo

Dean Fidelman - Stone nudes
Ve mujer y alcanza la lluvia o el trueno
rompe el vidrio moralista que te encierra
desnuda y descalza tu espíritu, no pongas freno
todos te juzgan, y te envidian por ser feliz de nuevo

Ay mujer, que orgullosa me siento
cuando ves al horizonte sin fronteras
y sonríes a la vida y tus hoyuelos,
impiden el paso de cualquier tristeza

Ve mujer por lo que quieres, no te pierdas
que la gente se deslumbre al ver tus senos
que la noche te ame, como amas a la luna
que tu piel transpire amor, porque tu corazón es de fuego

Haz que el llanto se detenga en tu presencia,
que tus palabras superen cualquier remedio
vuela libre, se un ángel que libere
rompe el ciclo de la obediencia y el miedo

Tu mujer tienes la esencia de la vida
y aunque a veces tu locura ande dormida,
que la llama no se apague en tu cuerpo,
que tu vientre no se venda a ningún precio

lunes, 25 de febrero de 2013

Daisy Zamora - Mensaje urgente a mi madre

Lilith
Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles.
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas!
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarrillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños.

Pesadilla - Mario Benedetti

He pasado la noche
soñando un sueño tonto
alguien me regalaba
la lapicera fuente
más impecable y nueva
más elegante y mágica

sobre todo
eso
mágica

yo pensaba Buen Día
y ella escribía Good Morning
yo pensaba Qué Tal
y ella escribía Hello
yo pensaba Adelante
pero ella No Left Turn
pensaba Hijodeputa
y ella Sonofabitch

eso era demasiada
diferencia

por suerte
advertí que era urgente
salvarme
y desperté

aleluya aleluya
mi lapicera fuente
escribe en español.

Baldón - Mario Benedetti

Hércules levantando la piel del mar le pide a Venus un instante antes de despertar al amor 1963
Salvador Dalí
El dolor es una
desértica provincia
donde no cabe
nadie más

una parcela
tierra oscura

tú no lindas
con él
tú estás a salvo

pobre de ti
baldón
que no peligras.

Mario Benedetti - Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

lunes, 18 de febrero de 2013

Nunca vengas - Sara Graciano

Lee muy bien estas letras mujer, no vaya ser que te aparezcas en este infierno por accidente…

Alex Alemany - Maternidad

Nunca vengas, aquí el espíritu se enfría y enferma;
Lo lapidan, lo retuercen y moldean;
Lo destiñen y le quitan sus colores;
Lo castigan por querer volar o detener el tiempo

Nunca vengas que aquí desangran a la tierra,
Y te obligan a vivir bajo sus reglas.
Aquí se ofenden si querés andar desnuda
Y pretenden que tu alma quepa bajo un techo

Nunca vengas mujer que aquí no hay cielo,
Aquí el calor de las estrellas es un sueño…
Y por cierto, aquí no hablan de utopías,
Así que no vengas, que aquí mueren tus ideas.

Nunca vengas, aquí no hay lugar para la vida,
Y vos con esas alas gigantescas…
No mujer, aquí nadie te querría…

Nunca vengas, tu corazón aquí lo apretujan,
Le echan llave, pisotean y lo hieren;
Luego esperan que continúes sana y completa,
Y que sigas con el rostro fuerte y valiente.

Nunca vengas que aquí te visten y te compran,
Y te cambian la sonrisa por diamantes,
O tu cuerpo porque es oro y da placeres…

Nunca vengas mujer que aquí huirías,
Correrías sin descanso y en tormenta;
Y aunque insistieras en salir por cualquier parte
Aquí te encierran y encadenan tu espíritu a los fetiches

Nunca vengas aquí,
que con tu ternura,
Y tu curiosidad de mariposa retozona,
En este infierno acabarían con tu brillo,
Y tus alas cortarían para siempre
O tu chispa la combinarían con el fuego…

Mujer, nunca vengas…

viernes, 1 de febrero de 2013

Arco Iris - Mario Benedetti


A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.

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